Un reciente estudio
realizado por el Área de control y estadística de La Secretaría de Seguridad
Pública, afirma que el 23% de los accidentes de tránsito -sí, leíste muy
bien-, el 23 %, son provocados por el consumo de alcohol.
Esto significa que el
otro 77% de los accidentes son causados por hijos de la
chingada que toman agua, jugos, refrescos de dieta y de sabor,
horchatitas, agüita de jamaica, cafecitos y todas esas pendejadas.
Miguel
Ángel quería desesperadamente tener sexo con Lulú, quien está realmente guapa,
verdaderamente ardiente chica de su oficina...... pero ella estaba saliendo con
alguien más.
Un día
Mike se sentía tan frustrado que fue hacia ella y le dijo:
–Te doy
mil pesos si me dejas hacer te el amor.
Lulú lo
miro y luego dijo:
–¡NO!
Mike
respondió:
–No te
preocupes, lo haré súper rápido, mira te pondré el dinero en el piso, tu te
agachas y habré terminado en cuanto lo recojas.
Ella lo
piensa por un momento y le dice que lo consultará con su novio Fer.
Ella le
habla y le explica la situación. Su novio medio encabronado le dice:
–¡Pídele
2 mil y recoge el dinero lo más rápido que puedas! Ni siquiera le dará tiempo
de bajarse los pantalones! ... Ella está de acuerdo y acepta la proposición.
Pasa
media hora y Fer está esperando la llamada de Lulú.Finalmente después de 45
minutos el novio la llama al celular y le pregunta:
–¿Qué
pasó?
Ella,
todavía con la respiración muy agitada alcanza a responderle:
–Pues…
he…. Ah... ¡Aquí me tiene todavía, bien ensartada!
–¿Cómo?…
¡Me lleva la…. Pues… ¿qué fue lo que pasó?
1. En Japón,
donde se consumen muy pocas grasas, el índice de ataques al corazón es menor
que en Inglaterra y Estados Unidos.
2. Por otro
lado en Francia, donde se consume mucha grasa, también el índice de ataques al
corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
3. En la
India, donde apenas se bebe vino tinto, el índice de ataques al corazón es
menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
4. En España,
donde se bebe demasiado vino tinto y se come demasiado chorizo, el índice de
ataques al corazón es menor que en Inglaterra y Estados Unidos.
5. En
Argelia, donde apenas se hace el amor, el índice de ataques al corazón es menor
que en Inglaterra y Estados Unidos.
6. En Brasil,
donde se hace mucho el amor, el índice de ataques al corazón es menor que en
Inglaterra y Estados Unidos.
CONCLUSIÓN:
Beba,
coma y coja todo lo que pueda, porque lo que mata -aparentemente- es
hablar en inglés
Llego la fecha de la gran
convención de papeles de todo el mundo.
El Papel Lustre, que es el
anfitrión, comienza a nombrarlos como van llegando:
-¡Aquí tenemos al Papel de China!
-¡Démosle la bienvenida al Papel
Periódico!
-¡Un gran aplauso para el Papel
Corrugado!
-¡Una ovación al Papel de Navidad!
-¡Y ahora el Papel Arrooozzz!
-¡Recibamos al Papel Crepé!
-¡También nos engalana el Papel
Celofán!
De repente los guardias empiezan a
gritar muy angustiados:
-¡Los Hermanos Tijera! ¡vienen los
Hermanos Tijera!
En un rincón el Papel Albanene y
el Papel Cebolla lloran su anticipado fin.
Entran los Hermanos Tijera y
empieza la masacre en la que muchos participantes de la convención quedan
hechos confeti.
De repente, un Papel desconocido
aparece de la nada, deslizándose por una cuerda con una polea que atraviesa el
techo y empieza a dispararles a los Hermanos Tijera.
Los Hermanos Tijera no se rinden,
el Papel se quita el reloj y se los avienta. El reloj estalla y los
Hermanos Tijera vuelan en mil pedazos.
Todos los papeles eufóricos se
preguntan... ¿quién es ese papel?
El anfitrión se acerca al
desconocido y le dice...
Había una vez
una muchacha que le preguntó a un chico si se quería casar con ella. El chico
dijo 'no' y la muchacha vivió feliz para siempre, sin lavar, sin cocinar,sin planchar para nadie, saliendo con sus amigas, tirándose
al que le daba la gana, gastando su dinero en si misma y sin trabajar para
ninguno.
Fin
El problema es que de chiquitas, NO
nos contaban estos cuentos, y ¡nos
fastidiaron con el maldito príncipe azul!
Juancho tenía
mucho éxito en su carrera, no tenía problemas económicos y era muy querido por
sus amigos.
Sin embargo,
con el tiempo empezó a sufrir Dolores de cabeza, ligeros al principio, pero que
fueron aumentando de intensidad hasta llegar a ser insoportables.
Cuando su
salud, su trabajo y su vida amorosa empezaron a ser afectados por este
problema, Juancho se decidió a consultar con un médico especialista y lo
examinó, realizó varios análisis, y exámenes de toda clase.
- Le tengo
una noticia Buena y una mala.
La Buena es
que puedo curarle sus Dolores de cabeza.
La mala es
que para hacerlo tendré que castrarlo.
Usted sufre
una rara condición en la que sus testículos oprimen la base de su columna
vertebral, y eso es lo que Le causa Dolores de Cabeza.
La única
manera de remediarlo es quitándole sus testículos.
Juancho quedó
anonadado y deprimido, pero sus jaquecas empeoraban día con día, y preso de la
desesperación decidió someterse a la operación.
Al salir del hospital,
el dolor de cabeza había desaparecido por completo, pero se sentía.
Desanimado, como si le faltara una parte de sí mismo (obviamente).
Caminando por
un parque, se puso a pensar, y decidió que, puesto que se
sentía como una nueva persona, empezaría su vida de nuevo.
Animado, pasó
frente a una sastrería. 'Eso es lo que necesito' - se dijo a si mismo,
' Para empezar: un traje nuevo'.
Así que entró
en la tienda y le dijo al vendedor que necesitaba un traje nuevo.
El vendedor
lo observó por un momento y dijo:
-Muy bien, es
talla 44.
-¡Exacto!
¿Cómo lo supo?
-Es MI
trabajo, - repuso el vendedor.
Juancho se
probó el traje, y Le quedó perfectamente.
Mientras se
observaba en el espejo, el vendedor Le dijo:
- ¿Qué Le
parecería una camisa nueva?
Juancho lo
pensó por un momento, y respondió:
- Claro, ¿por
qué no?
- Veamos,
necesita una 34 de mangas y dieciséis de cuello.
- ¡Exacto!
¿Cómo lo supo?
- Es MI
trabajo, - repitió el vendedor.
Juancho se
probó la camisa, que Le quedó muy bien. Mientras se veía en el espejo, el
vendedor Le dijo:
-Le
convendría tener también zapatos nuevos.
Juancho
estaba cada vez más animado.
- Por
supuesto, - dijo.
El vendedor
echó un vistazo a Los pies de Juancho.
- Deben ser
de talla nueve y medio.
Juancho
estaba asombrado.
- ¡Exacto!
¿Cómo lo supo?
- Es MI
trabajo,- respondió
el
vendedor. Mientras Juancho admiraba sus zapatos nuevos, el vendedor Le
preguntó:
- ¿Desearía
también ropa interior nueva?
Juancho lo
pensó por un segundo, pensó en la operación que acababa de sufrir, y dijo:
- De acuerdo.
- Muy bien,
deben ser calzoncillo de talla treinta y seis.
Juancho se
rió:
- No, amigo,
se equivoca.
He usado
talla treinta y cuatro desde Los dieciocho años.
El vendedor
negó con la cabeza.
- No es
posible que use treinta y cuatro. El calzoncillo sería demasiado
apretado.
¡Le
presionaría Los testículos contra la base de la columna vertebral y Le
produciría un terrible dolor de cabeza.
Moraleja: Cuando
de cirugía se trate, siempre es buena una segunda opinión.
A los 95 años de edad,
Don Juan se casó con Ana, de 25 años.
Debido a que su marido era
tan viejo, Ana decide que después de su boda, ella y don Juan deben tener
dormitorios separados.
Después de las
festividades de la boda, Ana se prepara para ir a la cama, cuando de
pronto se escuchan golpes en la puerta y al abrir está don Juan, con sus
95 años... ¡listo para la acción!
Concluido el acto Don
Juan le da un beso de buenas noches a su joven esposa y vuelve a su dormitorio.
Después de algunos
minutos, Ana oye otros golpes en la puerta del dormitorio y es don Juan.... ¡listo
para la segunda vuelta! Sorprendida, Ana acepta, al final Don Juan le da un
cariñoso beso de buenas noches y se va.
Más tarde, don Juan está
otra vez tocando la puerta, y tan fresco como un muchacho de 25 años... ¡listo
una vez más!
Y así sucede dos veces
más, Don Juan regresa con Ana y después de la acción, le da un beso de buenas
noches a su esposa y regresa a su cuarto.
Después de una hora,
regresa don Juan por sexta vez como si nada!
Termina y le da un beso de buenas noches a Ana; en esta ocasión Ana lo detiene
y le pide que se no se vaya; está sorprendida y le dice:
– Me impresiona que a tu
edad puedas repetir esto tantas veces Juan, en verdad eres un gran amante. He
estado con hombres con un tercio de tu edad y son totalmente incapaces de
seguirte el paso.
Don Juan, voltea
desconcertado, le pregunta a Ana: